Durante mis años en la hotelería de lujo, siempre creí que un hotel podía ser mucho más que un lugar donde alojarse. Podía convertirse en un escenario para la música, el arte y los encuentros significativos entre culturas.
Una grabación de mi archivo profesional, cuyo archivo digital está fechado en junio de 2014, recoge una actuación en el Golden Palace de Turín con dos músicos: una intérprete de guzheng y un pianista ante un piano de cola blanco.
El guzheng es una cítara tradicional china de cuerda pulsada, conocida por sus expresivos deslizamientos y adornos musicales. Su sonido junto al piano crea un diálogo entre tradiciones musicales diferentes.
Para mí, aquel momento ilustra cómo la hospitalidad puede favorecer el intercambio cultural además de las relaciones empresariales internacionales. Los hoteles reúnen a personas, ideas y experiencias que quizá nunca se encontrarían de otro modo.
Nota de archivo: los nombres de los intérpretes y las composiciones musicales todavía no se han verificado de forma independiente. Este relato se basa en mi archivo profesional y mis recuerdos.